En esta obra, Jane McGonigal explora el potencial de los videojuegos como herramientas para transformar la sociedad. A partir de investigaciones en psicología y diseño de juegos, argumenta que las dinámicas lúdicas fomentan la motivación, la resiliencia, la colaboración y la creatividad. El libro propone que, al aplicar principios de los juegos a problemas reales, es posible impulsar cambios positivos en ámbitos como la educación, el trabajo y el bienestar social.